Abstract
La Virgen María ocupa un lugar sin par en la historia de los santos de la Cristiandad de Latinoamérica. Se le representa en diversas formas, entre ellas, Nuestra Señora de las Mercedes, Nuestra Señora del Rosario, Nuestra Señora de los Remedios, la Virgen con Corona, la Virgen y el Niño, y está muy presente en los momentos de alegría y de dolor a lo largo de la vida de Cristo, donde aparece como Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, Nuestra Señora de la Anunciación, Nuestra Señora de la Purificación, la Virgen Dolorosa y Nuestra Señora de la Asunción. De todas estas representaciones de la Virgen, Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción (María Inmaculada) fue la más venerada en la región de la Nueva España, que más tarde se convertiría en México, y el suroeste de Norteamérica. Al pintarla como una mujer joven con la luna a sus pies —igual que la mujer encinta del Apocalipsis 12:1— estas imágenes coloniales de María Inmaculada vinculan la propia concepción inmaculada de María con la concepción sin mácula de Cristo en su vientre, una incuestionable alusión a su perpetua virginidad.In all cases, authors will retain the moral rights established by law and they will yield the right of first publication of their article to the journal. The work is to be registered under the Creative Commons license, which will allow the author or other parties to use what has been published, provided the authorship of the work and the first publication conducted by the magazine are rightfully cited. Similarly, authors should include a link referring to the site of the original publication.

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